¿Me sigues?

27 agosto, 2011

Con qué facilidad se le da la vuelta a la tortilla

"Hace unos días que no duermo nada.. Me he despertado con unas ojeras enormes y una cara de zombie impresionante. Cuando me miré al espejo tuve que lavarme la cara dos veces para entender que era yo. Intenté arreglarlo con remedios caseros, pero nada, era un caso imposible.
Ya hace una semana que te fuiste de aquí, justamente el tiempo que llevo sin dormir. Cada día lucho por olvidarte pero no puedo, es algo que ahora mismo está fuera de mi alcance.
Te echo de menos, por favor, vuelve.
Te quiero."
Ya es la segunda carta en una semana. No puedo negar que yo también lo extraño, pero no podía seguir así. El amor es algo precioso pero a la vez agobiante. Quiero vivir y ser feliz sin tener que darle explicaciones a nadie... o eso creo. También he de admitir que en esta semana he echado de menos el desayuno en la cama del martes: tortitas con sirope de chocolate y un cola-cao calentito; o pasar la tarde del sábado acostados en el sillón, acostados, viendo una peli... Pero no. Ya eso es agua pasada, ahora voy a vivir simplemente para mí. Quiero soltarme el pelo y conocer gente.
Aunque... ¿A quién quiero engañar? No puedo dejar de pensar en él. Me fui una mañana sin decir nada. Le hice mucho daño y aún así quiere estar conmigo. Es un cielo... Lo quiero, lo extraño. Tengo que llamarlo para hablar, necesito arreglarlo con él.
No, mejor no. ¡Yo quiero ser feliz! Pero.. No sé cómo. Lo necesito.. Pero tengo que seguir adelante. Pero.. Tengo que llamarlo.
Mm... ¿Cómo era el número? Ah, sí.
Piii... Piii... Piii...
- ¿Sí, quién es?
+ Hola...
- Hola. ¿Qué quieres?
+ ¿Cómo estás?
- ¿Es una broma? Porque si lo es, no tiene gracia.
+ Lo siento, no quise hacerte daño.
- Pues lo hiciste, ¿sabes? Llevo una semana en un sinvivir, me has hecho mucho daño y un lo siento no soluciona nada.
+ Te quiero...
- Tenías que volver ahora ¿no? Ahora que me estaba haciendo a la idea de que ya no volverías, cuando estaba consiguiendo dormir aunque sea un par de horas, tenías que volver. Me has jodido de verdad. ¿Y pretendes que te perdone así como así?
+ Claro que no, pero... Mejor, quedamos y te lo explico todo.
- No. No quiero que me expliques nada. Adiós.
Pi, pi, pi... Pi, pi, pi...
Una lágrima, y otra, y otra, y muchas más. ¿Por qué fui tan idiota? Tenía la felicidad en la palma de mi mano y no la supe conservar. Entiendo que esté enfadado, pero no puedo evitar estar triste... No puedo evitar llorar.
Lo quiero, lo necesito.
Lo perdí... ¡Por mi culpa!

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Hello gente! :)
Hace ya un tiempo que no escribía debido 
a la falta de la inspiración, pero anoche eso cambió.
He decidido escribir un pequeño relato basado en hechos reales.
Espero que os guste y tranquil@s, empezaré de nuevo a
escribir tanto como antes. Sólo fue un mal momento.
Besitos para tod@s!

2 comentarios:

Efecto dominó dijo...

A mi me paso lo mismo. Las personas somos idiotas, apartamos de nosotros lo que mas queremos por (resumidamente) no valorarnos lo suficiente o por el miedo a equivocarnos... Tendras que poner mucho de ti para que el intente perdonarte, yo mucho que lo he intentado, ya era demasiado tarde...

Lαɾα ღ . dijo...

Sí pero cuando pasa eso, la esperanza es lo último que se tiene que perder al igual que las ganas :D
muchas gracias por comentar (L)