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19 julio, 2011

La ignorancia, hace a la felicidad.

Desde que nacemos ya nos están llenando la cabeza de mentiras, con esos cuentos de hadas, esos ejercicios de escritura llamados deberes que nos marcaban en la guardería, con eso de que tu perrito no se había muerto, sólo había ido a dar un paseo y ya no volvía más; con esa ilusión de que cuando seas mayor vas a ser astronauta, detective, futbolista...; con esa famosa pregunta de "¿Tienes novio?" a la que tú respondías "Sí, es _____"... ¿Pensábamos que íbamos a tener todo eso de verdad? ¡Qué ilusos éramos!
Cuando creces y va avanzando el tiempo, te das cuenta de que nada es cómo lo pintaban.
Los cuentos de hadas no existen, y si existieran... ¿Dónde está el puñetero príncipe azul? Quizá es un sapo y tengo que darle un beso... Tonterías. Son sólo mentiras que nos intentan meter en la cabeza con esos cuentos y películas de Walt Disnney.
Yo quería ser astronauta, con cinco añitos estaba aprendiendome el abecedario como una loca e intentando aprender más y más para que me aceptaran en la NASA... ¿Por qué ya no tengo ganas de estudiar? Mala gana es lo que tengo. Sólo quiero salir a divertirme y conocer gente, y precisamente el espacio no es el lugar más idóneo para hacer amistades. ¿¡Cómo voy a ser astronauta!?
Qué bien me sentía cuando decía que tenía novio pero que lo había dejado porque me gustaba otro y ahora estaba con ese otro que a la vez tenía otra novia más pero me daba igual porque a la misma vez yo estaba con otros dos de mi clase y todos nos llevábamos taaaaaaaaaan bien, ¡si jugábamos juntos al escondite y todo! Éramos tan felices en esos tiempos... Ahora no. Tener pareja significa algo más. Las parejas discuten, se hacen daño, sin querer, pero lo hacen. Se dicen te quiero o te amo, y lo peor de todo, ¡lo sienten! Cuando tienes pareja estás preocupado por el otro, siempre llamándose, no hay ni un segundo que dejes de pensar en la otra persona. ¿Y eso de compartir a tu novio? Ufff, pobre de quién se atreva a tocar a mi novio, ¡¡LA-MA-TO!!
A los quince años de vida me enteré de que mi tortuga, que no tenía nombre porque no sabía su sexo, nisiquiera sabía que era eso, no se había ido a vivir a casa de su madre porque la echaba de menos, me enteré de que mi madre la pisó. ¿¡Por qué!? Con lo buena que era, siempre estaba en su pecerita sin molestar a nadie y para un día que se me ocurre sacarla...
¿Por qué nos querían hacer creer que la vida era de color de rosas, si no lo era?
O mejor dicho... ¿Por qué crecimos?
Todo era más fácil antes cuando lo único que teníamos que hacer era jugar, sonreír y creernos todas esas mentiras que nos hacían felices.

2 comentarios:

Lau Dickinson dijo...

Sabes algo? Buena entrada...
Dices toda la cruda verdad. Parece que la gente quisiera ponerse nuestros zapatos, pero lamentablemente ni les vienen, lamentablemente, ni nos comprenden a veces, ni nos quieren comprender.
P.D: No sé si podrás seguir tambn a mi blog...

P.D de la P.D: Eres interesante hermana... ;)

Lαɾα ღ . dijo...

Muchísimaas Graciass Lau :) !
Me alegro de que te haya gustado la entrada y la verdad que sí, mucha gente intenta entendernos, pero la verdad que sólo nosotros sentimos lo nuestro..
OBVIAMENTE, seguiré tu blog :) .. no lo dudees jaja (L)