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28 enero, 2012

Entonces es cuando piensas: "¿Qué es lo que tenía que decirle?"

Hay momentos en los que la Tierra se para, deja de seguir su órbita y el tiempo no camina.
Esos momentos en los que crees que no tienes a nadie a tu al rededor, esos momentos en los que sólo lo ves a él, con su estúpida sonrisa de película y esos ojos tan bonitos.
Esos momentos en los que supuestamente le ibas a dejar las cosas claras pero no.  Esos momentos en los que llega y te besa.
Todo quedó en el olvido y la felicidad comienza a fluir.

10 enero, 2012

Entonces aparece él, con esa estúpida sonrisa, pero tan perfecta.

Aquello que un día fue ilusión pura y dura, ahora es una continua busca de magia. Aquella relación que parecía perfecta, ahora demuestra todos sus mayores defectos.
Las ganas de realizar cambios asoman en mi interior y mis lágrimas empiezan a brotar de mis ojos verdes oscuro. Pero justo cuando decido tirar todo por la borda, aparece él, con sus preciosos ojos marrones y su perfecta sonrisa.
- ¿Qué tienes, mi amor?
+ Nada, cariño.
- ¿De verdad?
+ Sí... Pero quiero que me prometas una cosa.
- Dime.
+ Prométeme que me amas tanto como antes.
- Te lo prometo, pero no es del todo verdad.
+ ¿Cómo? ¿Por qué?
- Porque te amo más que antes.
Entonces fue cuando me di cuenta de todo: el tiempo hace que el amor, aunque pierda la ilusión, se haga más fuerte.

20 noviembre, 2011

Esos momentos en los que me haces sentir importante


Hay momentos en los que no quiero que hables. Sólo quiero que me abraces, me mires a los ojos y disfrutes mirando mi cara. Que aunque no sea la más guapa, ésta es la cara que tiene la persona que más te ama en todo el mundo. Quiero que me des un beso lento y sincero, de esos que hace que los de fuera se ruboricen si nos miran y pongan la vista en otro lado.
Hay momentos en los que lloro sin saber porqué, momentos en los que una broma puede hacerme enfadar de tal forma que hasta llegues a pensar que me odias. Momentos en los que te amo más que nunca.
Esos momentos, son los que te hacen especial, porque sabes qué es lo que tienes que hacer en cada uno de esos momentos, que por estúpidos que sean, sabes que son únicos.

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Por ti, mi amor. 
Porque te amo más que a nada  
08deMayo2010

16 noviembre, 2011

Las cenizas no arden.


- Hay momentos en los que pienso que fue por mi culpa. Nunca debí hacerlo. Pude callar, pero preferí gritar, y ahora estoy pagando las consecuencias. No sé cómo pasó. Fue tan rápido... Un momento te tenía ahí, a mi lado, mirándome fijamente y ahora ya no estás. Te busco y no te encuentro, te siento pero estás lejos. Me dicen que te deje en paz, que rehiciste tu vida, que no vale la pena seguir detrás de un amor que ya se acabó. Pero, ¿de verdad se acabó todo? Dime que no, que todavía me quieres.
+ Claro que te quiero y sí, dónde hubo fuego, cenizas quedan.
- ¿¡De verdad!? Lo sabí...- empecé hablar con una tremenda ilusión, pero me interrumpió.
+ Claro, dónde hubo fuego cenizas quedan. Pero, las cenizas no arden - dijo levantándose para proseguir con su camino.
Su nuevo camino. Su nueva vida.
...¿Y ahora qué?

11 noviembre, 2011

Me enamoré de ti, lo siento


Ya hace un año que le conocí. Ese chico de la discoteca. Ese chico con sonrisa de cine, ojos azules, pelo negro y cuerpo de escándalo... Daniel. Ese es su nombre. Ese es mi chico.
Como siempre, a las seis de la mañana suena el despertador. Daniel tiene que ir a trabajar y yo lo despierto cariñosamente.
- ¡Buenos días! - dije a la vez que le besaba el cuello.
+ Buenos días... ¿Qué celebramos hoy? - dijo a la vez que se tiraba encima mía y me sonreía.
- Ya sabes que yo las mañanas las tengo tontitas - dije entre risas.
+ Ya lo sé - dijo riéndose también.
Nos besamos durante un instante y se levantó de la cama.
+ ¿Nos bañamos juntos?
- Veo que no soy la única que tiene una mañana tonta. Vale, vete quitándote la ropa ahora voy - dije mientras lo miraba con un especial cariño.
Me quedé sentada en la cama, pensativa. Hoy me he levantado diferente. Sigue siendo tan guapo como cuando lo conocí. Prácticamente vivimos juntos, y... No. No puede ser. Pero, ¡es tan guapo! Todavía recuerdo la frase de <<No te enamores de mi, no quiero hacerte daño>>, ¿la habrá seguido al pie de la letra? Poco a poco va saliendo una pequeña lagrimita de mi ojo derecho. No puede ser: ¡estoy llorando! No me atrevo a decir porqué.
Casi temblando, me quité la ropa y me metí en la ducha sin mirarle a la cara.
+ ¿Qué tiene mi diseñadora preferida?
- Nada...
+ ¿Estás llorando?
- No. Es que se me acaba de caer el champú en los ojos, por eso los tengo rojos...
+ Ah, vale. ¿Seguro que no tienes nada? - dijo con un tono muy impaciente.
- No. No estoy segura - salimos de la ducha y mientras nos secábamos, continuó la conversación.
+ Cuéntame, Dafne. Me estás asustando.
- Tengo miedo.
+ ¿Por qué?
- Estos días atrás, he notado que cuando te miro se me acelera la respiración, que cuando me besas el tiempo se para, que cuando veo que te desnudas cada una de mis terminaciones nerviosas cobra vida y que cuando te veo sonreír parece que no hay nada más hermoso que tú.
+ ¿Qué me quieres decir con eso? Yo también lo he sentido durante este año.
- Pero... No de esta forma.
+ ¿Por qué? ¿Qué hay de diferente? Somos amigos que viven juntos, se atraen y pasan un rato divertido juntos.
- A eso me refiero. Somos amigos...
+ ¿Y...?
- Me he enamorado de ti, lo siento - dije mientras empezaba a llorar otra vez.
+ No, no llores, por favor. Te tengo que confesar una cosa.
- Dime...
+ Yo también estoy enamorado de ti, pero no desde hoy, sino desde que te conocí. Eres la chica más hermosa que he conocido y te quiero.
- ¡Nooooooo!
+ Pero, ¿por qué?
- Yo no puedo enamorarme. Soy muy joven, no quiero novio, no quiero amarrarme. Quiero ser feliz.
+ ¿Has sido feliz este año entero?
- Sí.
+ Pues, ya está. Ésto es ser una pareja. Sólo que no puedes acostarte con nadie más, ni yo tampoco. Y también cambia otra cosa... Que las parejas se dicen te quiero.
- No. No puedo.
+ Inténtalo.
- No puedo.
+ ¿Por qué, Dafne? No es tan difícil.
- No puedo. No sólo te quiero.
+ ¿Cómo?
- Sí. Yo te quería hace seis meses. Hoy...
+ ¿Hoy qué?
- Hoy siento que te amo... Y lo peor de todo es que me duele. Te amo, y no quiero hacerlo.
+ Entonces, es amor de verdad.
- ¿Cómo? ¿Amor? Has violado mi primera regla.
+ No. La has violado tú. Me has dicho te amo y si la misma persona que hace el reglamento, lo infringe, éste pasa a ser inválido.
- ¡Cómo te odio, abogaducho!
+ Pero me amas...
- Sí. Aunque seamos amigos.
+ ¡A la mierda la amistad! Yo también te amo, Dafne. Eres todo lo que quiero tener. Piénsatelo, por favor. Voy a llegar tarde al trabajo. No me llevaré las llaves, si quieres que estemos juntos, ábreme la puerta cuando llegue, si no, volveré mañana a buscar mis cosas - dijo mientras se vestía rápidamente.
- Vale.
+ Hasta después - dijo. Después me dio un beso la mejilla.
- Espera...
+ ¿Qué?
Me abalancé sobre él y lo besé. Lo besé apasionadamente.
- Te amo. No tengo que pensar nada...
+ Entonces, ¿somos pareja?
- ¡No te emociones! Vamos a intentarlo. Si no funciona, ya sabes que los contratos los puedo renovar cuando quiera.
+ Muchísimas gracias, Dafne. Eres la mujer de mi vida - concluyó mientras salía por la puerta.
¡Mierda! Ahora me acabo de acordar que quedé con otro chico a las cinco y media. Tendré que suspenderlo porque tengo... ¿cómo se llama eso? Novio. Me da repelús la palabra, pero bueno. Da igual. Lo tengo a él. Daniel. Todo lo que quería. Mi NOVIO. Cada vez que lo digo suena mejor: MI NOVIO, desde hace un año y para siempre.

23 octubre, 2011

No es culpa mía que te ame con locura.



Acostarme en la cama contigo, abrazarte y llorar sin saber por qué. Que me digas que me amas y llorar aún más fuerte. Besarte y no parar de llorar. Decirte que te amo, que no te quiero perder; y de esa forma, tú responder:
- No lo harás. Estaré siempre ahí.
Y seguir llorando, pero ésta vez, de alegría.

19 octubre, 2011

Los dos sabemos que me quieres besar, no lo niegues.




- Sh, cállate y escucha. Escucha cómo late mi corazón. Escucha cómo late lentamente...
+ ¿Eso qué tiene que ver con lo que estamos hablando?
- Pues, que estamos discutiendo y estoy tranquila. ¿Sabes por qué?
+ Sigo sin entenderte... pero, ¿por qué?
- Porque me siento bien. Estamos juntos. Somos una pareja normal y corriente: nos besamos y nos abrazamos, discutimos, nos decimos te quiero, no nos mentimos porque confiamos el uno en el otro. Sentimos la necesidad de estar juntos porque nos amamos. Sabemos que estamos hechos el uno para el otro, queremos aprovechar el tiempo juntos, y lo estamos haciendo. Tú sabes que fuiste el primero y la verdad, que espero que el último; y yo sé que aunque no fuera la primera, me quieres como si lo fuera.
+ No te sigo...
- Pues que si estamos discutiendo es porque nos queremos y las discusiones refuerzan la pareja.
+ ¡Ay boba! Si los dos ya sabíamos que nos queremos, y eso no lo dudaremos nunca.
- Y lo mejor de todo, ¿sabes qué es?
+ ¿Qué?
- Es que después de todo lo que te he dicho, no recuerdas que estamos enfadados y estás deseando volverme a besar, ¿o me equivoco?
+ Tienes toda la razón, cariño.

27 agosto, 2011

Con qué facilidad se le da la vuelta a la tortilla

"Hace unos días que no duermo nada.. Me he despertado con unas ojeras enormes y una cara de zombie impresionante. Cuando me miré al espejo tuve que lavarme la cara dos veces para entender que era yo. Intenté arreglarlo con remedios caseros, pero nada, era un caso imposible.
Ya hace una semana que te fuiste de aquí, justamente el tiempo que llevo sin dormir. Cada día lucho por olvidarte pero no puedo, es algo que ahora mismo está fuera de mi alcance.
Te echo de menos, por favor, vuelve.
Te quiero."
Ya es la segunda carta en una semana. No puedo negar que yo también lo extraño, pero no podía seguir así. El amor es algo precioso pero a la vez agobiante. Quiero vivir y ser feliz sin tener que darle explicaciones a nadie... o eso creo. También he de admitir que en esta semana he echado de menos el desayuno en la cama del martes: tortitas con sirope de chocolate y un cola-cao calentito; o pasar la tarde del sábado acostados en el sillón, acostados, viendo una peli... Pero no. Ya eso es agua pasada, ahora voy a vivir simplemente para mí. Quiero soltarme el pelo y conocer gente.
Aunque... ¿A quién quiero engañar? No puedo dejar de pensar en él. Me fui una mañana sin decir nada. Le hice mucho daño y aún así quiere estar conmigo. Es un cielo... Lo quiero, lo extraño. Tengo que llamarlo para hablar, necesito arreglarlo con él.
No, mejor no. ¡Yo quiero ser feliz! Pero.. No sé cómo. Lo necesito.. Pero tengo que seguir adelante. Pero.. Tengo que llamarlo.
Mm... ¿Cómo era el número? Ah, sí.
Piii... Piii... Piii...
- ¿Sí, quién es?
+ Hola...
- Hola. ¿Qué quieres?
+ ¿Cómo estás?
- ¿Es una broma? Porque si lo es, no tiene gracia.
+ Lo siento, no quise hacerte daño.
- Pues lo hiciste, ¿sabes? Llevo una semana en un sinvivir, me has hecho mucho daño y un lo siento no soluciona nada.
+ Te quiero...
- Tenías que volver ahora ¿no? Ahora que me estaba haciendo a la idea de que ya no volverías, cuando estaba consiguiendo dormir aunque sea un par de horas, tenías que volver. Me has jodido de verdad. ¿Y pretendes que te perdone así como así?
+ Claro que no, pero... Mejor, quedamos y te lo explico todo.
- No. No quiero que me expliques nada. Adiós.
Pi, pi, pi... Pi, pi, pi...
Una lágrima, y otra, y otra, y muchas más. ¿Por qué fui tan idiota? Tenía la felicidad en la palma de mi mano y no la supe conservar. Entiendo que esté enfadado, pero no puedo evitar estar triste... No puedo evitar llorar.
Lo quiero, lo necesito.
Lo perdí... ¡Por mi culpa!

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Hello gente! :)
Hace ya un tiempo que no escribía debido 
a la falta de la inspiración, pero anoche eso cambió.
He decidido escribir un pequeño relato basado en hechos reales.
Espero que os guste y tranquil@s, empezaré de nuevo a
escribir tanto como antes. Sólo fue un mal momento.
Besitos para tod@s!

24 julio, 2011

Amar sin sufrir, es posible.




¿Que amar sin sufrir no es posible? ¿Quién dijo eso? ¿El que siempre está sufriendo por alguien que no lo quiere o ese alguien que siempre está a la sombra de
la persona a la que ama?
No, querida amiga. Amar sin sufrir es posible, tenlo por seguro. Sólo hay que esperar a la persona adecuada, aquella que mirará por ti antes que por ella, esa persona que te enseñará a ser feliz a su lado, esa persona que con defectos o sin ellos, siempre estará ahí.