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13 diciembre, 2011

Esas pequeñas cosas que me encantan

Ese beso inocente que un día no unió hoy se convierte en nuestro enemigo. Es curioso ver cómo tu persona ideal se convierte en alguien más, en algo insignificante y que a la larga, olvidas como un calcetín en el fondo de un cajón cuando se le estrabía su pareja. Es triste ver cómo aquello por lo que un día lloraste y luchaste, hoy se convierte en meras palabras e intenciones, en momentos llenos de alegría pero que ahora, no son nada.
¿Esa persona que un día amaste, puede llegar a convertirse en nadie de un día para otro? Yo creo que no. Que en realidad, no se olvida a esa persona en la vida. Simplemente, su recuerdo va pasando de un lado a otro de tu mente, y a medida que se van sumando recuerdos en tu pequeña cabecita, te das cuenta de que hay cosas más importantes. Como el arcoiris que sale después de la lluvia, como el olor de la tierra mojada, como ese calor que sientes cuando estás cogiendo sol. Te das cuenta de que hay cosas más importantes que estar llorando y pasas al plan B: si no es con esa persona, será con otra.
Es satisfactorio ver como aquella persona que un día estuvo sufriendo por ti, ahora está con alguien que le da todo lo que pide y que tú no le pudiste dar porque no era correspondido, es satisfactorio ver como tus padres a medida que se hacen mayores, están cada vez mejor y más enamorados. Es tan tierno ver a una pareja de ancianitos por la calle besándose y tú pensar que pueden llevar perfectamente 50 años juntos, y aún así, no se cansan de estar juntos.
Cuando estás acostado en la hierva y una mariquita se posa en la mano o en la cara, esas cosquillitas que sientes probablemente, sean una de las mejores cosas que te sucedan en todo el día. Sentir como el agua caliente recorre tu cuerpo y pensar que estás flotando.
Son pequeñas sensaciones que nos pasan en nuestro día a día, pero que no valoramos. Son esas pequeñas cosas las que no hacen ser como somos, y si me equivoco... Díganme, ¿quién nunca ha visto su carácter modificado por las circunstancias que está viviendo?
Ésto nos hace ser tan perfectos somos y a la vez, tan imperfectos para darnos cuenta de que no es así.

23 noviembre, 2011

El mundo contemporáneo.


Vivo en el reino de la confusión, dónde la vida es solo ilusión, aquí las cosas no son lo que son, reino de engaños, mentiras y traición...
En este reino todo tiene un precio y el lenguaje de palacio aburre al necio, que prefiere no pensar y ni se esfuerza, aquí el que menos sabe es el que grita, ¿quién le quita la razón al que la impone por la fuerza? Si buscas trabajo tendrás tu oportunidad pero el puesto es para el sobrino del jefe, ¡vaya casualidad!
La habilidad de ser inútil siempre beneficia, el mañoso curra el doble, es un mediocre si la pifia. Y las noticias quieren sólo audiencia, en este reino los niños ni se inmutan cuando ven violencia, es la televisión y su contradicción , ella te dice consume y el gobierno que aprietes tu cinturón.

Misma situación disparatada aquí la profesión mejor pagada es dar patadas a un balón . Si en este reino roba un pobre va a prisión, ladrón incómodo; y si lo hace un rico le llaman cleptómano, y se va al psicólogo.
Mira al rededor dónde está el error, ¿quién es tan tonto de llamar a un negro hombre de color? Es el valor de un reino decadente, dónde el país que vela por la paz mundial es el que más armas vende. No, nadie lo entiende, pero se resigna, son presos del sobrepeso y del sabor de un Big Mac. Me indigna el paradigma del progreso, es un enigma, y Dios es un reloj que nos estresa haciendo tic-tac.

[...]
En este reino manda el marketing y vale todo, podrás vender un calcetín a precio de oro si encuentras el modo. Tan solo muestra tu imagen de ganador porque aquí importa la fachada, no se mira el interior. Verás un dedo acusador si fumas plantas naturales y mientras venden droga etílica en todos los bares.
Tú sabes que no puedes vivir sin esa dosis de tecnología en estos días de miedo y psicosis. Un mentiroso aquí es famoso por su encanto, un abogado hara que un hijo de puta se parezca un santo. En este reino el engaño es un gran negocio y torturar un animal en la plaza motivo de elogio.
El ocio un privilegio si eres proletario, pues saca pecho ante el calvario del préstamo hipotecario. Por un techo pasarás tu vida en filo y a punto de irte al otro barrio. Ya eres propietario respira tranquilo.
¿Crees que es injusto? dilo, no eres el único. Protestas cómo un ciudadano o callas cómo un súbdito.

Es típico ver cómo políticos se insultan y fabrican bombas nucleares para no usarlas nunca. Yo no les creo, veo reos del desempleo, sufren con razón. La cruel globalización y es que quién no tiene enchufe, es un bufón en este feudo dónde Dios tiene dos nombres: uno es dolar y otro es euro.
[...]
El reino de lo absurdo - Nach