Cada día que pasa te extraño más y más... No puedo dejar de recordarte ni un día, ni por un momento sales de mi mente.
Siempre te recuerdo, siempre lo haré.
Lo que se quiere, nunca se olvida, y eso está demostrado.
Espero que estés dónde estés, siempre veles por mí porque tus deseos, ahora se han convertido en mis sueños.Después de casi un año sin saber absolutamente nada de ti, me doy cuenta de que, entre más tiempo pasa, más te necesito.
Es algo que no se puede explicar.
La herida nunca se sana, te terminas acostumbrando al profundo dolor, a ese vacío que queda en el pecho.
Ni un día pasa sin escuchar tu risa en mis pensamientos, a todos lados que voy, algo me recuerda a ti.
Porque noto que estás a mi lado, siempre.
Puede que desde dónde estés, me estés viendo y pienses que no hago lo correcto a veces, por eso pienso las cosas antes de hacerlas... Quiero que estés orgulloso de mí.
No sé si estés dónde estés, podrás verme o incluso sentirme, no sé si habrá algo ahí dónde estás. Sólo espero que algún día nos volvamos a encontrar para darte un abrazo como el último que te di.
Te extraño.
Mucha gente sufre por cosas insignificantes: por el dinero, por ejemplo. El dinero no da la felicidad. A mí pueden darme todo el dinero del mundo, pero eso no va a devolverme a esa persona que tanto quiero.
Qué no daría por volver a escucharte un día más...
Sólo uno.
Todos te echamos de menos.
Te quiero, hermano.
No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos.
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30 junio, 2011
03 abril, 2011
Hermano (L)
Siempre estarás entre nosotros
Aunque ya no de cuerpo presente
Mirando tus fotos, o recordando
Una conversación mantenida.
Es la manera de poder estar cerca de ti,
La manera de no olvidarte nunca.
Aunque ya no de cuerpo presente
Mirando tus fotos, o recordando
Una conversación mantenida.
Es la manera de poder estar cerca de ti,
La manera de no olvidarte nunca.
By: Lidon
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al mejor hermano del mundo
07 marzo, 2011
No me acostumbro a estar sin ti...
Hoy desperté de un sueño profundo, no sé que estaba soñando... Sólo sé que me gustaba. Me molestó despertarme, es más, me puse de muy mal humor. A clase otra vez, a volver a coger apuntes, a hacer deberes, estudiar, vuelta a a misma rutina de todos los santos días.
Fuí al baño y me miré en el espejo, qué mala cara tengo hoy, y encima tengo ojeras: me acosté demasiado tarde... Y encima hacía frío.
Tenía frío y sueño. Y hambre...
Bajé. Cogí mi taza y me hice un Cola-Cao calentito, todavía puedo notar el calor que me quemaba en la garganta al tragar. Que bien me sentó. Y derepente, miro el reloj. Llegaba tarde, otra vez. Dejé la mitad del Cola-Cao en la taza y salí corriendo a lavarme los dientes. Mi madre se montó en el coche. Salgo corriendo y cuando me monto en el coche caigo en la cuenta: me dejé la mochila encima del sofá. Vuelvo a correr hacia mi casa, abro la puerta y cojo la mochila olvidada.
Cierro la puerta de un portazo, sin querer, ya que lo hice por las prisas que llevaba.
Llego a clase. Están pasando lista. Llegué justo a tiempo.
Y así transcurren seis largas horas... Sin hacer absolutamente nada. Bueno sí, cogiendo apuntes y hablando con mis amigas. Y pensando en él... Otro día más en el que no dejo de pensar en él, ni un segundo.
Ya eran las dos, ¡por fin se terminaba esa pesadilla!
Salgo de clase, hacía muchísimo calor.
Bajo a donde me va a recoger mi madre siempre. Pasan cinco minutos, y otros cinco... Decido llamarla. Ya estaba saliendo, qué bien. Y yo esperando achicharrándome de calor.
Llego por fin a mi amada casa. Me encuentro con que hay pollo para comer, bien. Menos mal que no hay verduras. Pero un momento... Él adoraba el pollo.
Vuelvo a pensar en él.
Termino de comer a las tres, y voy a mi habitación, hago los deberes y estudio...
Miro el reloj.
Son las siete. Cuatro hermosas horas haciendo deberes, pero espera, tengo que estudiar. Tengo un examen dentro de tres días, pero no tengo ganas. Da igual, ya estudiaré.
Miro por la ventana, ya es de noche.
Y espero... Espero a que me llame.
Pero no lo hace, ¿por qué será? Miro el móvil... Tampoco.
Claro, es que ya no está.
No es la primera vez que me pasa, ni tampoco la última.
No me acostumbro a estar sin ti.
Y vuelvo a llorar, otra vez...
¿Por qué tuvo que ser así? ¿Por qué ya no estás?
Te necesito...
Fuí al baño y me miré en el espejo, qué mala cara tengo hoy, y encima tengo ojeras: me acosté demasiado tarde... Y encima hacía frío.
Tenía frío y sueño. Y hambre...
Bajé. Cogí mi taza y me hice un Cola-Cao calentito, todavía puedo notar el calor que me quemaba en la garganta al tragar. Que bien me sentó. Y derepente, miro el reloj. Llegaba tarde, otra vez. Dejé la mitad del Cola-Cao en la taza y salí corriendo a lavarme los dientes. Mi madre se montó en el coche. Salgo corriendo y cuando me monto en el coche caigo en la cuenta: me dejé la mochila encima del sofá. Vuelvo a correr hacia mi casa, abro la puerta y cojo la mochila olvidada.
Cierro la puerta de un portazo, sin querer, ya que lo hice por las prisas que llevaba.
Llego a clase. Están pasando lista. Llegué justo a tiempo.
Y así transcurren seis largas horas... Sin hacer absolutamente nada. Bueno sí, cogiendo apuntes y hablando con mis amigas. Y pensando en él... Otro día más en el que no dejo de pensar en él, ni un segundo.
Ya eran las dos, ¡por fin se terminaba esa pesadilla!
Salgo de clase, hacía muchísimo calor.
Bajo a donde me va a recoger mi madre siempre. Pasan cinco minutos, y otros cinco... Decido llamarla. Ya estaba saliendo, qué bien. Y yo esperando achicharrándome de calor.
Llego por fin a mi amada casa. Me encuentro con que hay pollo para comer, bien. Menos mal que no hay verduras. Pero un momento... Él adoraba el pollo.
Vuelvo a pensar en él.
Termino de comer a las tres, y voy a mi habitación, hago los deberes y estudio...
Miro el reloj.
Son las siete. Cuatro hermosas horas haciendo deberes, pero espera, tengo que estudiar. Tengo un examen dentro de tres días, pero no tengo ganas. Da igual, ya estudiaré.
Miro por la ventana, ya es de noche.
Y espero... Espero a que me llame.
Pero no lo hace, ¿por qué será? Miro el móvil... Tampoco.
Claro, es que ya no está.
No es la primera vez que me pasa, ni tampoco la última.
No me acostumbro a estar sin ti.
Y vuelvo a llorar, otra vez...
¿Por qué tuvo que ser así? ¿Por qué ya no estás?
Te necesito...
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02 marzo, 2011
Hermano, siempre en mi mente (L)
Me gustaría volver a sentir tu cálida piel, tus labios sobre mi mejilla. Oír esa risa tan singular, mirar tus ojos marrones. Volver a llorar de alegría al verte después de tanto tiempo.
Me gustaría que estuvieras aquí. Que me vieras crecer, madurar; que vieras como realizo el deseo que tenías para mí.
Me gustaría volver a sentirte cerquita mía, que no nos separara de nuevo la distancia y poder conocernos a fondo, que me conocieras como soy para que vieras, que tu hermanita, ya no es una niña pequeña, que ha crecido.
Me gustaría que estuvieras aquí. Que me vieras crecer, madurar; que vieras como realizo el deseo que tenías para mí.
Me gustaría volver a sentirte cerquita mía, que no nos separara de nuevo la distancia y poder conocernos a fondo, que me conocieras como soy para que vieras, que tu hermanita, ya no es una niña pequeña, que ha crecido.
Me gustaría que me volvieras a decir que si tenía algún problema con alguien, que te llamara. Que sonríeras al verme feliz.
Pero no va a poder ser... Sólo queda ese último abrazo, ese último beso y esa última frase:
"¡Adiós preciosa!"
[ No es que no nos atrevamos a hacer las cosas porque sean difíciles, las cosas son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas ]
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